10 Western recientes

Lo intentó Lawrence Kasdam con Silverado (1985). Kevin Costner alcanzó su mayor reconocimiento con Bailando con lobos (Dances with wolves, 1990). Ni siquiera el gran éxito conseguido por Clint Eastwood y esa obra maestra que es Sin perdón (Unforgiven, 1992) lo consiguió. El western seguía apartado de los géneros favoritos del público desde que a mediados de los años setenta comenzó su rápido declive. Sin embargo, en estos últimos dos años hemos asistido a un auge de las películas del Oeste, rematado con el estreno de Los siete magníficos (The magnificent seven, 2016). Y precisamente de estos últimos largometrajes es de lo que queremos hablar en esta reseña, elaborando un decálogo que, aunque los amantes del género (nos incluimos en ellos) conocerán de sobra, intentamos despertar la curiosidad de aquellos que no lo son tanto. ¿Estamos ante un renacimiento del western?

Quentin Tarantino: Django desencadenado y Los odiosos ocho.

Sin duda Quentin Tarantino es uno de los grandes culpables de este nuevo impulso, ya que sus dos últimas películas han sido westerns, y el mediatismo que rodea al director es importante. Utilice el género que utilice, el bueno de Quentin tiene unas señas de identidad inequívocas en toda su filmografía, idependientemente del tema que abarque; y con sus dos westerns sucede lo mismo. Esto puede resultar positivo o negativo, pero es lo que sucede con él: o gusta mucho o no gusta nada.

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Django desencadenado (Django unchained, 2012) la podríamos considerar como el punto de partida del resurgir del western. Venganza y violencia van de la mano, escenas largas cuyo clímax va en aumento sabiendo que en cualquier momento estallará con una oleada de sangre, gran importancia de la banda sonora… pero en definitiva, puro divertimento, violento, sí, pero divertimento. Que sus detractores hablen peyorativamente de esta violencia nos resulta poco imaginativo, ya que es su seña de identidad desde Reservoir dogs (1992). Que digan que Tarantino hace un film racista, nos parece absurdo (precisamente la imagen más divertida de la película es cuando el Ku Klux Klan actúa). Insistimos: o se le ama o se le odia, pero nunca te engaña. Si además tenemos el placer de ver a un Leonardo di Caprio en plan borde y a un magnífico Christoph Waltz (qué pena que este magnífico actor se esté encasillando en este tipo de papeles), ¿para qué más?

 

Lo mismo sucede en Los odiosos ocho (The hateful eight, 2015), si bien queremos hacer dos matizaciones. En primer lugar, alejándose un poco de lo habitual en Tarantino, la violencia tarda en manifestarse más de lo habitual. No importa. Si antes hablábamos de escenas donde va creciendo la tensión, en un ambiente claustrofóbico como  el de esta película, ésta es mayor. Y, por supuesto, el espectador sabe que se va a romper la baraja en un momento dado y que a partir de ahí vamos a asistir a una bacanal de sangre que los romanos querrían en sus luchas de gladiadores. Y, como siempre, acierta plenamente en un reparto integrado por gente de su “confianza” (Samuel L. Jackson, Michael Madsen, Tim Roth) y vuelve a dar galones a dos estrellas apagadas (como hizo con John Travolta), Kurt Russell y la formidable Jennifer Jason Leigh.

 

The salvation (2014, Kristian Levring)

De entrada, se trata de un western del director danés Kristan Levring, lo que de por sí ya es una curiosidad. A partir de ahí, The salvation no va a ofrecer nada nuevo que no hayamos visto en una película del Oeste. Se trata de la historia de una venganza y, hasta nos atreveríamos a decir, un claro homenaje a Sólo ante el peligro (High noon, 1952), pues el protagonista, Mads Mikkelsen, se encuentra más sólo que la una ante una población dominada por el cacique (por supuesto un auténtico hijo de Satanás) de turno. Es posible que en algunos momentos peque de lentitud, si bien mantiene el interés en su desarrollo. Ya hablamos en su momento que la mirada de Eva Green nos parecía la más fascinante de hoy en día. En The salvation, Eva es muda, con lo que esa mirada cobra, si puede ser, mucha mayor vida. Sólo por ello, merece ser vista.

 

Deuda de honor (The homesman, 2014, Tommy Lee Jones)

Absolutamente recomendable Deuda de honor, que desde el primer momento está impregnado de una melancolía absoluta. Tomando claramente como referencia su anterior película para la pantalla grande, Los tres entierros de Melquiades Estrada (The three burials of Melchiades Estrada, 2005), aquí director y protagonista, el siempre eficiente Tommy Lee Jones, se embarca en un nuevo viaje, pero en esta ocasión no tendrá que llevar un cadáver consigo, sino a tres mujeres dementes con destino a una clínica mental. En esta aventura le acompañará Hilary Swank, una mujer de buen corazón pero también más sola que la una. A lo largo del recorrido veremos cómo se van estrechando lazos entre los protagonistas e incluso las tres enfermas, con una gran sorpresa incluida. La película cuenta con la presencia de Meryl Streep, lo que para muchos puede ser un aliciente (para nosotros el aliciente es que sale poco; no ponemos en duda que es una de las más grandes, pero no podemos con ella pues nos da la sensación de que cada película que filma nos hace un favor).

 

Slow west (2015, John Maclean)

Para nosotros Slow west constituye una agradable sorpresa. Una vez más, el tema no es nada nuevo. Aquí se trata de una búsqueda, la que realiza Kodi Smit-McPhee del amor de su vida, de Europa a América. Una vez en la “tierra de las oportunidades” se convertirá en una oveja dentro de un país de lobos y, afortunadamente, encontrará la ayuda de un Michael Fassbender que, además de estar muy bueno y saber de todo, se convertirá en su guía. De nuevo la melancolía triunfa sobre el escenario: esa tristeza de los protagonistas, esa desmitificación del Oeste americano en donde reina la porquería, la violencia, el individualismo y, sobre todo, la soledad. Pese a que no nos convence en demasía el chaval protagonista, la película se sigue de manera agradable para llegar a un sorprendente final.

 

Bone tomahawk (2015, S. Craig Zahler)

Sin duda alguna, nuestra favorita. Eso sí, vaya de antemano que Bone tomahawk no es una película fácil de ver. A medio camino entre el western y el cine de terror, nos volvemos a encontrar con un tema muy tratado, el rescate (cómo olvidar en este punto Centauros del desierto y a John Wayne y Natalie Wood) de una mujer secuestrada por indios… Hasta aquí, nada nuevo, como en la escenografía, muy del gusto actual: un pueblo en medio del desierto con cuatro gatos que no tienen otra cosa que estar en la cantina, miseria, mugre… pero os podemos asegurar que los indios son los más terroríficos que se han visto en pantalla y eso se consigue gracias a su carácter “primario”, casi cavernícola. Kurt Russell repite en el género y de nuevo lo borda. Junto a él, uno de los mejores secundarios del momento: Richard Jenkins. Brillan menos Patrick Wilson y Matthew Fox. Sed valientes y no os la perdáis.

 

La venganza de Jane (Jane got a gun, 2016, Gavin O’Connor)

Por el contrario, ésta es la menos recomendable del decálogo. De entrada, su traducción al castellano, es mentira. No existe La venganza de Jane. Por otra parte, si pudiera ser un aliciente ver a Natalie Portman en un western, pronto nos damos cuenta que no es la Natalie a que estamos acostumbrados: está muy encorsetada, muy tímida, hasta sosa… se ve en pantalla que no está cómoda con el personaje. Y, como hemos dicho, no se trata de una venganza, sino de una defensa. Si tomamos nuevamente un clásico como referencia podría ser Los que no perdonan (The unforgiven, 1960), de John Huston con Burt Lancaster y Audrey Hepburn, si bien aquí los protagonistas se defienden de los indios y en la que nos ocupa lo hacen de Ewan McGregor (que tampoco es que lo borde) y su grupo de matones.

 

Los hombres libres de Jones (Free state of Jones, 2016, Gary Ross)

De nuevo nos encontramos con una gran película y a un actor, Matthew McConaughey, que ha demostrado que tras rodar innumerables gilipolleces, ha demostrado su valía. Basada en una historia real Los hombres libres de Jones es, sobre todo, un canto, tanto antibelicista como a la libertad. Que un soldado de la Confederación deserte por la muerte de un familiar, lo podemos considerar hasta normal. Que a partir de ahí, tras sufrir el acoso del ejército (es posible que en aquellos tiempos un desertor fuese considerado peor que un enemigo), inicie una lucha creando un nuevo estado en el que los negros tienen el mismo rango que los blancos, lo convierte en extraordinario. Cuando se tratan historias de este tipo en el cine, la fase de “ascenso” del personaje hasta lograr su objetivo, es más grata de ver que el posterior decaimiento y derrumbe. Aún con todo (y sin estar de acuerdo con esos “insertos” más o menos contemporáneos que se intercalan de vez en cuando), se trata de un film realmente recomendable.

 

In a valley of violence (2016, Ti West)

Otra sorpresa agradable que demuestra que con once actores (algún figurante se nos escapará y poco más) y cuatro casas alineadas, se puede realizar un trabajo de calidad. De entrada (escena inicial y títulos con su banda sonora) nos encontramos con un claro homenaje al spaghetti western. A partir de aquí nada original, pero muy bien contado: estamos ante la venganza (puede que el motivo sí que sea original) de un tío solitario (Ethan Hawke) contra los matones que dominan un pueblo (es un decir). Es muy posible que el mérito de esta modesta producción radique  en que, sabiendo desde el primer momento lo que va a pasar, te tiene atrapado hasta que sucede. En ningún momento engaña, no es una película tramposa: simplemente te da lo que esperas. Si a eso le sumas una muy acertada banda sonora y un buen trabajo de los protagonistas (Hawke, John Travolta y Taissa Farmiga; un poco cargante,pero poco, nos resulta James Ransone), pues se ve verdaderamente bien.

 

Los siete magníficos (The magnificent seven, 2016, Antoine Fuqua)

Posiblemente uno de los proyectos más esperados desde hace tiempo (se rumoreó hace años que Clint Eastwood podría estar detrás de él). Como cine de entretenimiento, funciona, pero si nos ponemos a compararla con la versión original, chirría por todas partes. Hemos leído en varias ocasiones que no se trata de un remake, sino de un nuevo enfoque de la historia. Realmente eso es una auténtica chuminada. El que haya visto las dos versiones comprobará la absoluta similitud en muchos aspectos. Por citar alguno: en las dos hay una fase de entrenamiento para pelear contra los malos, en las dos está el cobarde del grupo, en las dos se cuenta el mismo chiste (aquí Chris Pratt y allí Steve McQueen, tan mal disimulado que ni siquiera han cambiado de personaje), en las dos hay discurso en el que se echa la bronca a la cobardía de los lugareños y, para rematar, en las dos quedan vivos el mismo número de magníficos. Y si, además, en una comparativa Denzel Washington (que nos encanta) pierde con Yul Brynner, del resto del reparto ni hablamos: Pratt, Hawke, D’Onofrio y demás, no son lo mismo que McQueen, Bronson, Coburn, Vaughn o Buchholz. Por último, salvo en el caso de Ethan Hawke, no hay un mínimo análisis de los personajes, lo que evita una empatía hacia los mismos. Lo que sí que tiene de original esta nueva versión es que el grupo de los magníficos parece un pelotón de las Naciones Unidas, pues tenemos afroamericano, irlandés, mexicano, indio, oriental … Pero repetimos, como cine de evasión, funciona.

 

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Publicado en CineTopic.

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